Número de indocumentados sube en sureste de EEUU

Cuando los Juegos Olímpicos se realizaron en Atlanta en 1996, un auge en la construcción transformó el panorama del centro de la ciudad y trajo consigo una oleada de inmigrantes latinoamericanos, con y sin documentos.

En los años transcurridos desde entonces, el número de indocumentados que vive en Georgia ha aumentado considerablemente, elevándose a más del doble, 480.000, entre enero del 2000 y el mismo mes del 2009, de acuerdo con un nuevo reporte federal.

Ello dio a Georgia el aumento porcentual más grande entre los 10 estados del país que tienen las mayores poblaciones de indocumentados, durante esos años. Muchos en el área metropolitana de Atlanta dicen que la explicación del crecimiento resulta sencilla.

“Fue por los empleos”, dijo Kathy Brannon, quien trabajó para el suburbio de Chamblee durante casi 30 años. “Por eso ha venido la gente a este país desde que esto comenzó, en busca de una oportunidad”.

Durante años, Chamblee fue la última parada de tres empresas de autobuses que transportaban a inmigrantes desde la ciudad de Brownsville, Texas, fronteriza con México, dijo Brannon, quien está jubilada. Ante la vivienda barata, el transporte sencillo y la abundancia de empleo, los inmigrantes echaron raíces y pronto dijeron a sus familiares y amigos en sus naciones de origen que había oportunidades en la zona de Atlanta.

Para entender mejor cuánto ha crecido la población indocumentada en Georgia hay que considerar que el estado tenía apenas 35.000 inmigrantes sin papeles en 1990, de acuerdo con estimados del Pew Hispanic Center.

El demógrafo William Frey, de Brookings Institution, dijo que los inmigrantes indocumentados se mudaron a donde podían encontrar trabajo en rubros como la construcción y los servicios, que crecieron aceleradamente en la zona.

“En cierta forma, podría ser una medición del éxito el tener una población mayor de indocumentados,”, porque ello significa que la economía es fuerte, dijo Frey.

Carolina del Norte, otro estado del sureste que tuvo un crecimiento rápido en aquellos años, es también uno de los 10 primeros estados en materia del aumento más rápido de su población indocumentada, estimada en 370.000 en enero del 2009, en comparación con 260.000 en el 2000, de acuerdo con el reporte de la Oficina de Estadísticas sobre Inmigración, del Departamento de Seguridad Nacional.

La agencia se basó en datos del Estudio de la Comunidad Estadounidense, un muestreo nacional realizado por la Oficina del Censo.

Las grandes poblaciones de inmigrantes en Georgia y Carolina del Norte son principalmente de origen mexicano y la mayoría carece de documentos, dijo Jeff Passel, demógrafo del Pew Hispanic Center.

Apenas en la década de 1980, los estados del sureste, con la excepción de Florida, tenían muy pocos inmigrantes legales o indocumentados, dijo Passel. California, donde vive alrededor del 24% de los indocumentados del país, solía representar el 40%.

Otros cinco estados ” Texas, Nueva York, Florida, Illinois y Nueva Jersey ” comparten otro 40%, destacó Passel.

Pero una recesión en California a comienzos de la década de 1990 y la disponibilidad de empleos en otras regiones llevó a los inmigrantes a buscar en otros lados, particularmente en el sureste, dijo Passel.

Los inmigrantes son vitales para la economía en esa región, especialmente para los sectores de la agricultura, la construcción y los servicios, destacó Jerry González, director general de la Asociación de Funcionarios Latinos Electos en Georgia.

“Esto comenzó con la Olimpiada. Atlanta no hubiera podido terminar la construcción a tiempo para los juegos sin la mano de obra de los inmigrantes, específicamente de los mexicanos”, destacó. “Después de eso, el auge de la vivienda que experimentó el sureste y específicamente Georgia no hubiera sido posible sin el trabajo de los inmigrantes”.

El impacto de los indocumentados es difícil de medir porque suelen tener una presencia discreta. Pero Passel dijo que son atraídos por los empleos, de modo que la mayoría tiene trabajos y ve deducidos de sus salarios los pagos de impuestos y de seguridad social.

Aunque los indocumentados no pueden obtener buena parte de los beneficios asistenciales y otros servicios públicos, sus hijos nacidos en Estados Unidos sí están en esa posibilidad. Sin embargo, no suelen hacer un uso pleno de esos servicios, dijo Passel.

A nivel nacional, el reporte detectó que la población indocumentada creció 27% durante el periodo del estudio, aunque las cifras bajaron en los últimos dos años. La población era de 11,8 millones en enero del 2007 y cayó a 11,6 millones en enero del 2008 y a 10,8 millones en enero del 2009.

Ello coincide con la crisis económica en Estados Unidos, y los demógrafos señalan que probablemente el decremento será temporal.

“Si uno analiza los últimos 20 años, la cantidad de indocumentados sube y baja con la economía de Estados Unidos”, señaló Passel.

impre.com/laopinion

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