Hay ventajas para quienes viven en el borde

El desarrollo económico de la frontera Estados Unidos-México, especialmente la provisión de agua potable y la construcción de infraestructura binacional, favorece al interior de EEUU al limitar la migración hacia otros estados, sostienen expertos.

Jorge Garcés, director gerente del Banco de Desarrollo de Norte América (NADB, en inglés) dijo hoy que “el acceso a agua potable y a fuentes de empleo en la frontera mantiene a las familias en esa área”, por lo que el movimiento migratorio hacia el interior del país no es tan alto como de otra manera ocurriría.

Garcés estuvo en Denver para participar de un almuerzo de empresarios hispanos, convocado por la Cámara de las Américas y el Colegio Estatal Metropolitano de esta ciudad.

Explicó que 26 millones de personas (15 millones en México y 11 millones en Estados Unidos) viven ahora en una zona de unas 250 millas a ambos lados de la frontera, (60 millas al norte y 190 al sur de la línea internacional), y se espera que ese número se duplique antes del 2030.

En 1994, como parte de los acuerdos por el TLC, se creó el NADB, con participación equitativa de capitales entre México y EEUU (225 millones de dólares cada uno), con el propósito de mejorar la infraestructura de la zona fronteriza y preservar el medio ambiente.

Desde entonces, el NADB proveyó préstamos para 132 proyectos por un monto cercano a los tres mil millones de dólares, enfocándose sobre todo en la construcción de plantas potabilizadoras de agua, tratamiento de aguas servidas, y protección ambiental.

“Como resultado, el 96 por ciento de las personas del lado mexicano de la frontera ahora tienen acceso a agua potable y un 83 por ciento cuenta con servicios sanitarios adecuados. De hecho, 56,000 familias disfrutan ahora de servicios que hasta hace pocos años no tenían”, comentó Garcés a Efe.

Además, “hasta hace siete meses el desempleo prácticamente no existía y se hablaba de empleo completo”, agregó.

La combinación de trabajo estable con servicios básicos y el hecho que el ingreso familiar promedio del lado fronterizo mexicano es un 20 por ciento superior al promedio de ingresos del resto del país “crea las condiciones propicias para que la gente prefiera quedarse allí y no necesite emigrar a otros estados”.

Para Garcés, NADB y otras organizaciones binacionales que impulsan proyectos similares tienen otro efecto benéfico para los estados no fronterizos, el de agilizar el trámite de cruce de la frontera en ambas direcciones por medio de la construcción de nuevos puentes y rutas.

El caso más reciente, dijo, es una inversión de 45 millones de dólares para un nuevo paso internacional entre San Luis, Arizona, y San Luis Río Colorado, Sonora.

“Cuanto más rápido pasan los automóviles de un país a otro, menos tiempo están esos automóviles esperando sin moverse con el motor encendido, y eso significa que menos tiempo tendrán para contaminar el ambiente”, declaró Garcés.

A su vez, ese control de la calidad del aire, junto con el control de la calidad del agua (especialmente en las zonas más áridas de la región), y el mejoramiento general de la calidad de vida en la zona contribuye a mantener la buena salud de los pobladores, con la consecuente reducción en el número de personas que, viajando desde la frontera a estados no limítrofes, llevan consigo enfermedades contagiosas.

“El estudio del impacto ambiental que hemos realizado muestra que ése es uno de los grandes beneficios alcanzados en los últimos años”, aseveró el funcionario.

Garcés enfatizó que el banco que él dirige “no participa ni da préstamos para las actividades de construcción del muro fronterizo, sino que se dedica a proyectos comunitarios que generan entendimiento y buena voluntad entre los dos pueblos”.

“Ojalá nos diesen todo ese dinero (que ahora se destina al muro) a nosotros. Podríamos hacer muchas cosas con esos fondos”, concluyó.

 

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Para obtener más información sobre este u otros temas, contacte  las oficinas de J. David Peña en el 305.373.5550 o info@myvisausa.com

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