Luchan por Dream Act

En el marco de la conmemoración del nacimiento del líder pro derechos civiles, Martin Luther King Jr., estudiantes indocumentados dejaron de ocultar sus historias y dan la cara para impulsar un movimiento que les permita arreglar su estatus migratorio.

Durante una reunión en el barrio de Pilsen, los estudiantes coordinaron ayer estrategias en apoyo a una reforma migratoria a la vez que compartieron historias y recursos para seguir adelante en la escuela.

Las historias de la mayoría se parecen: llegaron a Estados Unidos siendo niños, son estudiantes brillantes aceptados por algunas de las mejores universidades, pero sin un número de Seguro Social que los apoye para conseguir becas, asistencia financiera o que les permita ejercer una vez graduados.

“Si Martin Luther King Jr., peleó convencido de que había que cambiar la injusticia, nosotros también luchamos por un cambio en el sistema migratorio que no funciona”, comentó Tania Unzueta, coordinadora del grupo Alianza de Jóvenes Inmigrantes por la Justicia (IYJL) que nació tras apoyar al universitario Rigo Padilla en su caso de deportación.

Llegaron de niños al país

Uriel Sánchez es uno de los miembros. No había cumplido un año cuando llegó a Estados Unidos, el país al que cada mañana desde que ingresó al kinder le ha jurado lealtad, el país que aprendió a amar y al que reconoce como su hogar. Ahora Sánchez le pide a esa nación “una oportunidad” para enfrentar su futuro.

El estudiante de 19 años, graduado con altas calificaciones de una de las mejores secundarias de Chicago, la Walter Payton Prep, tiene la meta de graduarse como abogado. Contó que creció “como cualquier niño; hablando inglés como primer idioma, enfocado en sacar las mejores calificaciones y alimentando aspiraciones, hasta que llegó el día de empezar a enfrentar la realidad”.

Con tristeza, frustración “me di cuenta que las oportunidades se me estaban yendo y no por mi falta de capacidad, sino por la falta de documentos”, dijo Sánchez; quien inició estudios en la Universidad Loyola aunque ahora recurrirá a un colegio comunitario para poder costear la matrícula.

‘No tenemos otra alternativa’

Así como Sánchez, Reyna Wences de 18 años de edad, quien llegó a Estados Unidos a los 9 años se unió al grupo. “Estamos dando la cara y en cierta manera retando al sistema, porque no tenemos otra alternativa más que luchar exponiendo nuestros casos”, mencionó Wences, quien a pesar de sus extraordinarias calificaciones dejó la universidad ( UIC) para continuar en un colegio comunitario, por falta de asistencia económica.

“Vivimos con el temor de ser deportados, de que un pequeño error nos denuncie, ocultando una parte de nuestra vida, eso duele pero no nos queda más que enfrentar el desafío”, indicó Wences.

Gail Montenegro, portavoz del Buró de Vigilancia de Inmigración y Aduanas ( ICE), mencionó que agentes y oficiales de ICE mantienen un juramento de servicio para hacer cumplir las leyes de inmigración y aduanas y tienen la autoridad para arrestar a aquellos que violen esas leyes pero con “limitados recursos, ICE prioritiza sus acciones basados en las implicaciones a la seguridad nacional y seguridad pública”.

Y si no logran un beneficio inmediato, “ojalá por lo menos ayudemos a los más pequeños, a aquellos que ahora están estudiando fuerte para graduarse de la primaria o de secundaria”, dijo Sánchez.

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Para obtener más información sobre este u otros temas, contacte  las oficinas de J. David Peña en el 305.373.5550 o info@myvisausa.com

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