Congreso se embarca en quijotesca aventura por la reforma migratoria

La reforma migratoria integral ante el Legislativo de EEUU afronta tres escenarios posibles con claras repercusiones para los comicios de 2010: una escurridiza victoria, una aplastante derrota política, o la posibilidad de que se mantenga el “estatus quo”.

La quijotesca aventura del líder demócrata Luis Gutiérrez, que hoy mismo divulgó su proyecto de ley para una reforma migratoria integral, será una gran prueba de fuego para los demócratas en el Congreso y para el mismo presidente Barack Obama, que ganó en 2008 con promesas de reformar el sistema migratorio.

Entre otros elementos, la Reforma Migratoria Integral de 2009 para la Seguridad y la Prosperidad de Estados Unidos (CIR ASAP, en inglés) permitiría la legalización de indocumentados que, entre otros requisitos, se registren con el Gobierno, paguen una multa de 500 dólares y otras tarifas, aprendan inglés y no tengan antecedentes criminales.

Estos inmigrantes y sus familias recibirían primero una visa por seis años y posteriormente tendrían la oportunidad de solicitar la residencia permanente o “tarjeta verde”.

Quienes mientan en sus solicitudes afrontarían hasta cinco años de cárcel.

De los tres escenarios posibles, el primero es, sin duda, el que esperan los grupos defensores de los inmigrantes, que han venido presionando durante años por una reforma que aumente la vigilancia fronteriza y saque de la sombra a millones de inmigrantes clandestinos en Estados Unidos.

Para que sobreviva, sin embargo, necesitará 218 votos en la Cámara de Representantes, de un total de 435, y 60 votos en el Senado, de un total de 100.

Si sobrevive en ambas cámaras del Congreso, algo que por ahora nadie puede asegurar, la reforma migratoria ayudaría a consolidar el apoyo de los votantes latinos hacia el Partido Demócrata en los comicios legislativos de 2010.

También prepararía el terreno para que Obama ganase una posible reelección en 2012 con un abultado apoyo latino, tomando en cuenta que el mandatario ganó la presidencia gracias en parte a que prometió promover una reforma migratoria, una vez que el Congreso de EEUU despejara otras prioridades legislativas.

La derrota de la reforma, que es lo que buscan los grupos anti-inmigrantes que la tildan de “amnistía” inmerecida, sería un revés político para los demócratas en el Congreso: una encuesta reciente señaló que un 34 por ciento de los votantes latinos estaría dispuesto a votar incluso por los republicanos si no se logra la reforma.

La tercera posibilidad, que presuntamente ninguno de los bandos en el debate migratorio quiere, es que las cosas se queden como están.

Los progresistas advierten de que millones de inmigrantes seguirían viviendo con el temor de la deportación y sujetos a la explotación laboral y la supresión de sus derechos. Los conservadores aseguran que los indocumentados seguirían deprimiendo la economía y, peor aún, la inmigración ilegal continuaría en aumento.

Por ahora, la propuesta de Gutiérrez ha suscitado elogios de los grupos progresistas. Aunque no faltan comentarios de que Gutiérrez es, a simple vista, un Don Quijote que, montado a caballo, le tocará batallar contra los molinos de viento que se le avecinan.

Es que los obstáculos que deberá superar la reforma migratoria integral no son para menos. Para comenzar: la recuperación económica no acaba de despegar y eso alimenta la xenofobia de grupos que siguen culpando a los extranjeros indocumentados de “robar” empleos y de ser una carga pública.

De hecho, los grupos anti-inmigrantes, como la Federación para una Reforma de Inmigración Estadounidense (FAIR), han prometido hacer lo propio para impedir un nuevo programa de legalización de los indocumentados, como el que legalizó a tres millones en 1986.

A estos grupos no les faltan ganas, ni munición ni fondos para intentar derrotar la reforma, y han encontrado en Gutiérrez a un blanco perfecto para ventilar su ira anti-inmigrante.

Apoyado por diversos grupos cívicos, religiosos y étnicos, Gutiérrez fue recibido como héroe hoy en una rueda de prensa. Falta ver si su proyecto es, como ha prometido, una “solución viable” que logrará apoyo bipartidista en el Congreso.

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Para obtener más información sobre este u otros temas, contacte  las oficinas de J. David Peña en el 305.373.5550 o info@myvisausa.com

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