No habrá reforma migratoria en 2008

Líderes del Congreso descartaron ley.

En respuesta a las exigencias formuladas por empresarios, agropecuarios, líderes comunitarios y la asociación de alcaldes de Estados Unidos para que el Congreso apruebe una reforma migratoria amplia, los líderes del legislativo dijeron el viernes que ante una apretada agenda legislativa y los comicios generales del 4 de noviembre, no habrá espacio ni tiempo en 2008 para debatir una vía de legalización para los 12 millones de indocumentados que viven en el país.

No hay capital político

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (demócrata de California), y el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid (Nevada), ofrecieron un discurso en el que, además de analizar el tema, punto por punto criticaron las políticas del presidente George W. Bush en asuntos internos y de política exterior.

“Creo que será muy difícil lograr una reforma migratoria integral –que reúna componentes de seguridad y una vía hacia la residencia permanente- en 2008”, dijo Reid, al destacar los fallidos esfuerzos del Senado por lograr un acuerdo de legalización en 2007.

Reid recordó que Bush prometió invertir capital político en el asunto, pero “su ayuda no nos consiguió mucho… Sólo tuvimos a doce (senadores) republicanos que nos apoyaron para lograr una reforma migratoria integral”.

Debate truncado

El 28 de junio del año pasado y tras varios intentos, el Senado no aprobó una iniciativa de ley que había sido redactada en secreto entre marzo y abril por negociadores demócratas, republicanos y de la Casa Blanca.

El plan, que incluía severas medidas de seguridad en la frontera y ordenaba la eliminación del tráfico de indocumentados, agrega una legalización a cambio de multas de $13,500 por indocumentado y la exigencia de salir del territorio de Estados Unidos para luego registrar una entrada legal.

La iniciativa requería de 60 votos de los 100 senadores de la Cámara Alta, pero sólo 54 respaldaron. No todos los demócratas (49) lo apoyaron y algunos republicanos votaron a favor de la iniciativa.

Guerra de enmiendas

El proyecto fue amenazado con cerca de 50 enmiendas, la mayoría de ellas dirigidas a eliminar la vía de legalización y remplazar el capítulo por mayores medidas de seguridad en la frontera.

Entre las sugerencias se contaba  otorgar un plazo entre dos y cinco años para que todos los indocumentados salieran del país. Al término de éste, el gobierno podría arrestar y deportar de inmediato a los extranjeros sin estado legal de permanencia.

Otras recomendaciones incluían criminalizar la estadía ilegal (por ahora una falta de carácter civil), aumentar las redadas y acelerar las deportaciones.

Falta de voluntad

Reid insistió en que el fracaso del debate no fue por falta de voluntad política de su partido, sino porque líderes republicanos se opusieron a cualquier propuesta que ayudase a resolver el problema de la inmigración ilegal en Estados Unidos.

“Cada vez que ofrecemos un proyecto de ley, ellos quieren construir muros más altos, más anchos, y promueven medidas punitivas que creo que verdaderamente son miopes”, se quejó.

Por su parte, Pelosi remachó que, para lograrse esa reforma, se requerirá un mayor liderazgo del presidente Bush, y advirtió que “si (la reforma) no ocurre en el Senado, no va a ocurrir”.

Pelosi indicó que, de todas formas, los legisladores tendrán que continuar trabajando para lograr una reforma que fortalezca la seguridad fronteriza, haga cumplir las leyes al interior del país, proteja a los estadounidenses y respete las contribuciones de los inmigrantes a la economía nacional.


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