Batalla perdida

El pasado 1 de enero entró en vigor en Oklahoma una ley que, entre otros, elimina los servicios de asistencia médica para los indocumentados y establece multas para los que los contraten.

Además, autoriza a la policía local a detener a indocumentados y prohíbe también la emisión de licencias de conducir para indocumentados.

“Ante todas esas barreras impuestas por el gobierno, lo único que queda es enfrentar la realidad y reconocer que la batalla está perdida, al menos por ahora”, agregó Arellano, quien llegó al norte de Texas con su actual esposa, Sara García, quien abandonó su trabajo de cocinera en un restaurante en las afueras de Tulsa.

Miedo a las redadas

Otros, como Sergio Novoa, que llegó de Georgia hace unos meses, dicen estar “de paso”.

El año pasado, el Legislativo de ese estado discutió propuestas que prohibían a los indocumentados tener acceso a los servicios de salud, entre otros temas relacionados con los inmigrantes.

Novoa, de 43 años, asegura que las frecuentes redadas efectuadas por las autoridades migratorias en Atlanta fueron el puntapié para que decidiera abandonar su trabajo como mecánico de autos.

“Trabajé varios años en un taller, pero el dueño me hizo comprender que los dos corríamos peligro. Él por contratar a un indocumentado, y yo porque en cualquier momento podría ser detenido y quizás deportado”, comentó Novoa, padre de un hijo de siete años.

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Para obtener más información sobre este u otros temas, contacte  las oficinas de J. David Peña en el 305.373.5550 o info@myvisausa.com

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