Puntos pendientes

Pero otros puntos todavía no han sido resueltos en las conversaciones entre Schumer y los representantes de la sociedad civil que colaboran con la redacción del borrador del plan de reforma. Entre ellos, por ejemplo, el perfil del inmigrante indocumentado que calificaría para la legalizar su permanencia (una especie de reforma para santos) en Estados Unidos, las multas para abandonar el estado de ilegalidad y si los extranjeros sin papeles tendrán o no la obligación de salir del país antes de iniciar el proceso hacia la green card o tarjeta verde.

“Estamos trabajando con eso”, adelantó Medina, pero advirtió que todavía 10 ó 12 senadores demócratas no apoyarían una reforma amplia que permita a millones de indocumentados legalizar sus permanencias.

“Por eso estamos buscando el respaldo de senadores republicanos”, para completar los 60 votos necesarios en el Senado.

“Tenemos varios y seguimos trabajando en el asunto”, dijo.

Visas temporales

Schumer también ha indicado que el refuerzo a la ley -para el control de la inmigración indocumentada- debe incluir un programa de empleos temporales, tema que en el pasado reciente incomodó a la mayoría de organizaciones a favor de los derechos de los inmigrantes porque obligaba a los extranjeros y sus familias irse de Estados Unidos una vez caducada la visa, sin importar los años de permanencia.

A cambio de un plan temporal, organizaciones como La Raza han recomendado el programa ‘AgJobs’ (Ley de Empleos, Oportunidades, Beneficios y Seguridad para los Trabajadores Agrícolas), plan que daría visados de residencia temporal a miles de trabajadores -principalmente campesinos- quienes, una vez completadas un cierto número de horas de trabajo y tiempo de estadía, podrán solicitar la residencia permanente.

El National Immigration Forum (NIF) respalda el programa y ha insistido que su aprobación daría la oportunidad a “muchos trabajadores agrícolas en este país”, quienes no tienen un estatus de inmigración autorizado a volverse inmigrantes documentados.

Todo se moverá

José Parra, vocero del líder demócrata en el Senado, Harry Reid (Nevada), dijo que el alargue del debate de la reforma de salud “sí afectará” otros temas de la agenda 2009, entre ellos la reforma a la ley de medioambiente y la reforma migratoria.

“Nosotros estamos intentando que el plan se someta la primera o segunda semana de septiembre”, comentó Medina. “Sabemos que el año que entra tiene que ser el año de la reforma migratoria y estamos seguros que vamos a lograrlo”.

“Lo tenemos que alcanzar al principio de 2010, porque si se demora un poco, entonces será difícil que lo logremos”.

Los temores de Medina se fundamentan en que el primer martes de noviembre de 2010 se llevarán elecciones de medio tiempo para renovar parte del Senado y de la Cámara de Representantes, quizás el termómetro más importante para medir el grado de aceptación o rechazo a la administración de Obama.

Durante la elección de medio tiempo de 2006, la administración republicana del ex presidente George W. Bush perdió el control de ambas cámaras del Congreso y dos años más tarde el control de la Casa Blanca, cuando Barack Obama se convirtió en el primer presidente afroamericano en la historia de Estados Unidos.

La versión de Washington

Al preguntarle a la Casa Blanca si la Administración estaba trabajando con el senador Schumer en la elaboración del borrador de proyecto de reforma migratoria, si incluiría una vía de legalización para indocumentados sin récord criminal y si sería entregado en septiembre para su aprobación en 2009, la oficina de prensa del Presidente refirió las declaraciones de Obama tras la reunión que sostuvo el 25 de junio con un grupo bipartidista del Congreso.

Entre otras cosas, el mandatario dijo que la reforma migratoria, la seguridad fronteriza y la legalización son posibles, pero que para lograrlo se necesita un trabajo arduo por parte de ambos partidos.

“Es un asunto delicado y políticamente volátil”, apuntó Obama. “Los estadounidenses aún no confían suficientemente en que el Congreso, ni ningún gobierno, se tome con seriedad la seguridad fronteriza, y entonces, les preocupa que cualquier reforma de inmigración sea una legalización a corto plazo de trabajadores indocumentados sin solución a largo plazo con respecto al flujo futuro de inmigrantes ilegales”.

Añadió que aprobar un plan amplio “requerirá mucho esfuerzo” y también que “el sentido práctico triunfe, y que la razón y la buena formulación de política derroten a la política de corto plazo”.

Habrá que esperar si el borrador de Schumer logra convencer a los congresistas de que ya es tiempo de legalizar a los indocumentados que llevan tiempo, pagan impuestos y carecen de antecedentes criminales, entre otros requisitos. Pero es poco probable que se pongan de acuerdo en 2009 sencillamente porque se necesita tiempo para que todos, por una vez, se pongan de acuerdo.

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