El perfil de reforma

La reforma migratoria, según los obispos estadounidenses, debe incluir:

  • Una oportunidad para los inmigrantes, trabajadores arduos que ya están contribuyendo con este país para salir de la sombra y, bajo la satisfacción de un criterio más razonable, alcancen una alternativa para convertirse en residentes permanentes legales y eventualmente en ciudadanos de Los Estados Unidos.
  • Reformas al sistema migratorio para reducir significativamente los tiempos de espera de las familias separadas que actualmente sufren largos retrasos para su reunificación.
  • La creación de vías legales para los trabajadores y sus familias que desean emigrar a los Estados Unidos y entrar en nuestro país para trabajar de manera segura, legal y ordenada con sus derechos debidamente protegidos.
  • Políticas de protección de las fronteras que vayan de acuerdo con los valores humanitarios y con la necesidad de tratar a los individuos con respeto, mientras que permitan a las autoridades a manejar tareas críticas en la identificación y prevención de entrada de terroristas y criminales peligrosos, así como la persecución de tareas legítimas para la implementación de la política de inmigración americana.

Sistema actual restrictivo

El cardenal Wilton Gregory, Arzobispo de Atlanta, ha insistido desde marzo de 2006 que las leyes y normas de inmigración de Estados Unidos “se han vuelto más y más restrictivas e incluso dañinas para ciertos inmigrantes y para los que solicitan asilo”, y estimó que más de 10 millones de personas “viven en los márgenes de nuestra sociedad por falta de la documentación migratoria adecuada”.

“Los inmigrantes de hoy a menudo enfrentan rechazo, hostilidad y discriminación en nuestras comunidades, incluso dentro de la Iglesia”, apuntó Gregory. “Aunque muchas veces celebramos la diversidad de nuestras comunidades, nosotros los obispos debemos confesar que hoy en día, al igual que en el pasado, el tratamiento del inmigrante refleja muchas veces falta de comprensión y conductas pecaminosas de intolerancia, prejuicio y discriminación que obstaculizan la unidad de la familia humana”, subrayó el prelado.

Sobre la reforma migratoria, el Arzobispo de Atlanta dijo que ésta “no sólo debe proteger los derechos humanos y la dignidad de los recién llegados, sino también debe proporcionar medios legales y seguros para la entrada de posibles inmigrantes y de personas que solicitan asilo”.

Se trata de personas

“Los inmigrantes son los extranjeros que Dios quiere proteger”, añadió. “Son personas con nombres y rostros, esperanzas y temores. Ellos no son estadísticas o temas de conversación, sino que son personas que buscan una vida mejor por medio de su propio trabajo pesado y sacrificio”.

Gregory dijo además que la reforma migratoria debe incluir un programa merecido de legalización para las personas indocumentadas y permitir que las familias se reunifiquen, además de incluir un programa para trabajadores temporales que proteja a los trabajadores extranjeros como a los domésticos, y garantizar el debido proceso legal a los peticionarios de asilo.

El 25 de junio la Casa Blanca aseguró, al término de un encuentro entre Obama y un grupo bipartidista del Congreso, que la reforma migratoria se debatirá en 2009 y que incluirá una vía de legalización. Pero la demora en la aprobación de la reforma sanitaria podría postergar el debate sobre las leyes de inmigración para 2010.

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