Reforma Migratoria:Respuesta obvia

¿Y cuál, entonces, fue el tema discordante que detuvo el debate de la reforma migratoria en los tres últimos años? Sin duda la legalización y cuáles de los 12 millones de indocumentados podría conseguir la codiciada green card y qué harían las autoridades con aquellos que no califiquen.

Los demócratas saben que este tema deberá ser tratado abiertamente, les guste o no. Los republicanos, por su parte, deberán aceptar el reto de tratarlo sin censura, exponer qué quieren y cómo lo quieren. Y los activistas que defienden los derechos de los inmigrantes tendrán que escuchar y luego sugerir recomendaciones para que no se cometan injusticias.

Schumer dijo que su partido deberá buscar “una posición más estricta” sobre el tema de la reforma migratoria. “Les he dicho a los activistas que tenemos que atacar la inmigración ilegal. Digo ‘inmigrantes ilegales’. Hace dos años, los demócratas decían ‘trabajadores indocumentados’, lo que hizo que la gente dijera: ‘Mmm, tal vez los demócratas no creen que está mal ser un inmigrante ilegal”.

La otra postura

El paso de Schumer es estratégico. Mientras más se acerque a los republicanos más probabilidades habrá de negociar, porque se estrechan las diferencias.

Los republicanos lo saben y lo piensan. Sin el respaldo de ellos, es prácticamente imposible que el debate migratorio prospere, a pesar de la mayoría que los demócratas ostentan en la Cámara de Senadores (58 asientos más el voto de los dos senadores independientes).

La tercera semana de abril y en respuesta a un anuncio de la Casa Blanca de comenzar el debate de la reforma migratoria en 2009, el Senador Jon Kyl (republicano de Arizona) dijo que era “prematuro” y exigió a la Administración tratar primero el tema de la seguridad en las fronteras antes de redactar y debatir un proyecto. Y dentro de la seguridad se incluye a quienes han cometido faltas o violado la ley.

Todavía está fresco

En 2006 Kyl recomendó aumentar los fondos para la implementación de un programa de deportación expedita y aumentar la autoridad para que los gobiernos municipales y estatales ejecuten leyes federales de inmigración.

La postura levantó fuertes críticas de grupos pro derechos de los inmigrantes, entre ellos La Raza (el principal grupo hispano de Estados Unidos), la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA), el Centro de Recursos Centroamericanos (Carecen) y The American Federation of Labor – Congress of Industrial Organizations (AFL-CIO).

También propuso, en un proyecto rechazado por la mayoría del Senado, otorgar un plazo de cinco años para que los indocumentados salieran de Estados Unidos, y que quienes no lo hicieran dentro de ese tiempo, pagarían una multa de $2 mil por cada año de permanencia ilegal.

El proyecto de Kyl es viejo, pero el senador de Arizona estuvo en la reunión del 25 de junio en la Casa Blanca y tiene mucho que decir en el Senado sobre el tema, y sobre las condiciones o requisitos que debería reunir el inmigrante que califique para salir de las sombras y legalizar su permanencia en Estados Unidos.

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